Esperando sollozaba
mis ojeras se agrandaban,
en el vacilo de medianoche.
Espero que encarne
y paciencia a esperar,
querer encontrar
el orgullo y firmamento
para crear, mi amor
y corazòn puse en juego.
El velo de negro,
puño y letra.
¿Dònde se encuentra
mi poesia desahogada?
Tinta y fuerza,
viejos tiempos memorables.
Tenaz tal roca,
surge vena sangra
y clama cortesia a su amor.
Sebastiàn Martinez




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